Mundo abierto
Un barrio con calles, autos que frenan y tocan bocina, aviones, perros, gente que habla al pasar, montañas, minimapa y GPS. Y 15 mundos más.
Un videojuego de FUNGIRAK Studio
El portón, la bruja y el sodero
Un honguito celeste del conurbano, un patio con tomates, un colectivo que nunca llega y un portón que chilla. Cuando secuestran a Lumi, su honga rosada, Fungi cruza el Sistema Solar en una nave hecha con una licuadora. 222 niveles de mundo abierto, música en vivo, voces y mucha ironía con el corazón adentro.
Gratis · Sin cuenta · Tu progreso se guarda en tu dispositivo · Detectamos que usás Web
Tu tablero
Cuando juegues, acá vas a ver tu nivel, tu racha de días, tus esporas, tus logros, cuánto viajaste y tu arquetipo de ADN Cósmico. Todo guardado solo en este dispositivo.
Empezar ▸Guía rápida
Al empezar te pregunto tu nombre, qué te pesa, qué te hace sentir vivo y qué música te acompaña. El juego se arma con eso.
Caminá con WASD, mirá con el mouse, entrá a lugares con E: tu casa, la Bruja, el Sodero, el bar, el gimnasio, la facultad.
Juntá esporas, llegá a balizas, resistí al sistema, vencé jefes. Cuidá tus barras: salud, energía, depresión, creatividad, vínculos.
Subite a la licuadora-nave y viajá por la Luna, Marte, Júpiter, Plutón y el borde del cosmos hasta el Sol.
También con mando (Xbox/PlayStation) y en pantallas táctiles con joystick virtual.
Lo que vas a encontrar
Un barrio con calles, autos que frenan y tocan bocina, aviones, perros, gente que habla al pasar, montañas, minimapa y GPS. Y 15 mundos más.
Subite, volá, estacionala donde quieras y llamala cuando la necesites.
Pasos según el suelo, viento calculado con la atmósfera real de cada planeta, 6 radios que cambian con tu ánimo y el peligro.
Cada personaje habla con su tono. Podés descargar gratis voces neuronales argentinas que funcionan sin conexión.
Instrumentos caen del cielo: guitarra criolla, electroacústica, eléctrica, piano y batería, con tutorial de notas.
Pintá en el atelier, escribí poemas y tu libro, grabate cantando con el micrófono.
Mensajes de tu mamá, tu tío y tu abuela, amigos que se van, Hongder (citas interplanetarias), noticias absurdas.
Pool con Tito, fútbol en el bar, picado en la plaza, gimnasio, universidad, tarot con la Bruja.
Cartas “¿esto o aquello?”, preguntas del cosmos, check-in diario, racha, logros, hitos y guardarropa.
A tu medida
Por qué existe este juego
El sistema pesca a los que brillan con carnada hecha de miedo.
Miedo a no tener casa, a no tener trabajo, a no ser suficiente. Las inmobiliarias, el colectivo que no llega, el CV que nadie lee, los acomodos, la deuda en cuotas: todos son anzuelos. Fungi no vence al sistema. Deja de ser carnada.
Es una historia sobre la depresión que no se cura con fuerza de voluntad sino con comunidad, cuidado y tiempo. Sobre ser sensible en un mundo que lo cobra caro, sobre las desventajas de ser bueno con gente mala, sobre crecer y darse cuenta de lo que cuesta todo.
“¿Quién te dijo que tenías que merecer existir?”
El elenco
Protagonista. Honguito celeste espacial.
Un hongo azul celeste de ojos grandes y sonrisa tranquila. Cultiva verduras en el patio, espera colectivos y escribe CVs que nadie lee. Tiene una ternura testaruda que ni la depresión pudo apagar.
“Si una espora puede atravesar el espacio, yo puedo atravesar un lunes.”
Honga rosada futurista. El amor.
Ingeniera de antenas bioluminiscentes, llegó a la Tierra arreglando satélites ajenos. Tiene un visor holográfico, risa de radio AM y la costumbre de preguntar '¿y vos qué querés?' como si importara.
“No vine a salvarte. Vine a que nos acompañemos mientras nos salvamos.”
Vecina misteriosa. Guardiana del portal.
Vive al lado, tira las cartas por WhatsApp y jura que el portón oxidado del patio de Fungi da al cosmos. Todo el barrio dice que está loca. Tiene razón en todo.
“Ese portón no chilla por el óxido, nene. Chilla porque quiere que lo crucen.”
Repartidor de sifones del Sistema Solar.
Pasa los jueves con el camión lleno de sifones de vidrio. Lo que nadie sabe es que reparte en todos los planetas: conoce cada ruta, cada atajo y cada agujero de gusano. Es el único que no llega tarde nunca.
“Soda para todos, pibe. Hasta en Plutón tienen sed.”
Vecina. Mate, chismes y sabiduría de vereda.
Setenta y pico, jubilada con la mínima, ceba mate en la vereda y sabe todo de todos. La única que te pregunta si comiste.
“Nene, el colectivo no viene. Vení, tomate uno.”
Dron jardinero. Compañero de viaje.
Un brote de lechuga con hélice que Fungi armó con una licuadora rota. Da consejos de cultivo y, sin querer, de vida.
“Las raíces no se ven, pero sostienen todo, ¿viste?”
Chofer de la Línea 503.
Maneja un colectivo que existe solo en teoría. Cuando por fin para, resulta tener más filosofía que pasajeros.
“Yo no llego tarde, pibe. Ustedes llegan temprano a una vida que no arrancó.”
CEO de Anzuelo S.A. Antagonista.
Nadie le vio la cara. Pesca seres luminosos con cañas del tamaño de rascacielos y los convierte en energía para su imperio. Al final se descubre que está hecho de los miedos de todos los que alguna vez picaron.
“Todos pican. Solo hay que saber qué carnada ponerles.”
La voz del cosmos.
Aparece en destellos durante los viajes. No responde preguntas: las devuelve. ¿Dios? ¿El universo? ¿Tu propia conciencia hablando por fin?
“¿Quién te dijo que tenías que merecer existir?”
Familia. Amor con control remoto.
Te quiere más que a nada y te lo demuestra preguntando si comiste cuatro veces por día. Las peleas con ella duelen porque importa.
“No te controlo, me preocupo. Es distinto.”
Familia. Meritocracia de sobremesa.
Arrancó 'de abajo' con la casa del abuelo. Manda videos de 47 minutos sobre cómo hacerse rico. En el fondo, también tuvo miedo.
“En mi época con un sueldo te comprabas una casa.”
Familia. Preguntas de alto calibre.
Pregunta por la novia, el trabajo fijo y los nietos en una sola frase. Abraza como nadie.
“Yo solo quiero verte feliz, de la forma que sea.”
Amigo. Guitarrista sin banda.
Amigo de la infancia. Quiere armar una banda desde 2012. Aparece cuando todo se pone negro.
“No me importa la hora. Te paso a buscar.”
Perro. Compañero incondicional.
Un perro callejero cósmico que te sigue si lo acariciás. Baja la depresión con solo existir.
“¡Guau! (Traducción: volviste, sos lo mejor que me pasó hoy.)”
El planeta que dejó de serlo.
Habla despacio, con humor helado. Le sacaron el título pero no el corazón (literal: tiene uno de nitrógeno).
“Me echaron del club. Resulta que el club no era el universo.”
Político marciano vitalicio.
Lleva 300 años en campaña. Promete oxígeno, agua y dignidad. Entrega folletos.
“¡Votame y el aire será gratis! (Sujeto a disponibilidad.)”
Datos astrofísicos reales
Niveles 1–34
Alienación, trabajo asalariado, vivienda, soledad. El despertar gris.
g 9.81 m/s² · 15 °C · 1.014 bar
Niveles 35–40
La persecución. Dejar atrás lo conocido.
g 6.2 m/s² · 21 °C · 1.014 bar
Niveles 41–52
La soledad. Mirar tu vida desde afuera.
g 1.62 m/s² · -20 °C · vacío
Niveles 53–74
La política como espectáculo. Promesas vacías.
g 3.71 m/s² · -65 °C · 0.00636 bar
Niveles 75–86
La economía de plataformas. Trabajar sin red.
g 0.28 m/s² · -105 °C · vacío
Niveles 87–104
La burocracia como laberinto existencial (Kafka en hidrógeno).
g 24.79 m/s² · -110 °C · 1 bar
Niveles 105–114
Lo reprimido. Emociones congeladas.
g 1.31 m/s² · -160 °C · vacío
Niveles 115–130
La deuda, el consumo, el tiempo (Cronos devora a sus hijos).
g 10.44 m/s² · -140 °C · 1 bar
Niveles 131–140
La evasión. El olvido como anestesia.
g 1.35 m/s² · -179 °C · 1.467 bar
Niveles 141–152
La normalización del absurdo.
g 8.87 m/s² · -195 °C · 1 bar
Niveles 153–166
La nostalgia, el duelo, el pasado que no vuelve.
g 11.15 m/s² · -200 °C · 1 bar
Niveles 167–180
La exclusión, la pertenencia, el valor propio.
g 0.62 m/s² · -225 °C · 0.00001 bar
Niveles 181–192
El silencio. La pregunta por el sentido.
g 2 m/s² · -270 °C · vacío
Niveles 193–202
La mirada ajena, la imagen, el deber ser.
g 8.87 m/s² · 464 °C · 92 bar
Niveles 203–210
La urgencia, la productividad, el apuro por llegar.
g 3.7 m/s² · 167 °C · vacío
Niveles 211–222
La revelación. El amor como acto de conciencia.
g 274 m/s² · 5499 °C · 0.0001 bar
El final del viaje
EL BÚNKER ES EL PATIO
Toda la travesía (la Luna, Marte, las ventanillas de Júpiter, el corazón de hielo de Plutón, el Disco de Oro de la Voyager, el Sol) es para volver a un lugar chiquito: el patio, la huerta, el mate de Chela, el perro, la persona que querés.
El sistema sigue ahí. Las inmobiliarias, el colectivo, la deuda. Pero Fungi ya no es carnada: es jardinero. El propósito del juego es que te diviertas, que te rías de lo absurdo y que, de paso, te acuerdes de regar lo tuyo.
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